Ricardo Espinoza y Manel de la Matta en Huayhuash

Ricardo Espinoza guía de montaña y miembro de la comunidad campesina de Huayllapa. Manel de la Matta economista y alpinista nacido en Madrid, a pesar de la distancia de los lugares en que nacieron, unidos por una pasión común hacía las montañas, se conocieron y fueron amigos.

Ricardo Espinoza en el Mirador San Antonio

Ricardo, el montañero más calificado con que cuenta Cajatambo, es el guía que mas ha recorrido y mejor conoce la Cordillera Huayhuash. Padre de 4 hijos varones esta casado con Avilia Roque.

Ricardo conoce a Manel de la Matta por medio de un amigo, Manel y sus dos amigos llegan a la casa de Ricardo en la comunidad campesina de Huayllapa, tenían como objetivo explorar las montañas de la cordillera Huayhuash y necesitaban la ayuda de Ricardo para poder ayudar con la logística y movilidad de sus carpas y accesorios de escalada hasta el primer campamento base Cutatambo (4265m), Ricardo nos cuenta que Manel se quedo impresionado al ver la cara del Yerupaja y el Siula Grande las montañas mas altas de la cordillera Huayhuash.

Manel habla con Ricardo para armar dos campamentos, uno en el campamento Cutatambo y el otro al pie del Siula Grande campamento encima de la nieve, es allí donde Manel enseña a Ricardo a hacer alpinismo, al pasar los días los dos amigos de Manel se enferman y ya no quieren seguir con la expedición pero Manel no quería dejar la expedición por que estaba enamorado del lugar y de las montañas que lo rodeaban, Manel le dice a Ricardo para que lleve a sus amigos hasta Cajatambo y regrese al campamento base de Cutatambo para seguir con la expedición es allí donde Ricardo conoce mas a Manel.

Cuando le pregunto quién es el alpinista que mas recuerda; sin dudarlo, de inmediato, responde: “Manel, un español que se quedó en el Huayhuash varios meses. Ese pata(amigo) sí era un capo. Hasta me hizo escalar. Aquí paraba feliz. A veces hasta iba con nosotros a la chacra. Comía lo que comíamos. Por las noches, sacaba su cuaderno y anotaba todo lo que conversábamos”.

Después de la cena, sentado ante la misma mesa donde también estuviera el alpinista catalán, le preguntó a Ricardo sobre su paradero. “Quedó en volver -responde- pero sus paisanos, otros españoles, me han dicho que murió de peritonitis subiendo una montaña en el Himalaya“.

Entonces recuerda aquella ocasión de su visita en que luego de diez días se volvieron a encontrar.
-Ricardo: “Cuando volví estaba feliz”
-Manel:”Oye Ricardo, que te parece, me subí al Rosarío una montaña en la cordillera Huayhuash”,
-Ricardo:”me dijo”

Enseguida, para celebrar, fueron hasta el pueblo.

-Ricardo: “Pucha, ese día comimos pachamanca y nos emborrachamos todo el día”.

Así era Manel de la Matta, el alpinista que murió y se quedó el 19 de agosto de 2004 en el descenso del K2 por una peritonitis, la segunda montaña más alta (pero primera en dificultad) del mundo. El mismo que, fiel a su pensamiento y a su sentimiento, declaró un día: “Es normal que se busque escalar y explorar las montañas más famosas, pero cuando esto ya se ha hecho, siempre queda encontrar o abrir nuevas y olvidadas vías.

Manel de la Matta Expedición K2 Magic Line

Las palabras de Ricardo, sin duda, condicen con lo que Valentin Giró, discípulo y colega, considera lo que significaba trepar cumbres para Manel: “La montaña era mucho más que la escalada escogida, era la historia y las narraciones de los alpinistas que la habían ascendido, su literatura, la fuerza de su naturaleza; los colores y formas de sus rocas, del agua, del hielo y el viento”.

Vía: César Reyes Villanueva

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